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La historia de Gabrielle

Gabrielle, que se identifica como negra y trabaja en un empleo público, la ha pasado mal en el trabajo porque su nueva gerente hace frecuentes comentarios acerca de la forma en que se peina o los colores de la ropa que elige llevar. El cabello y la ropa de Gabrielle no infringen ninguna política de la organización. También ha observado que sus compañeros de trabajo que no se identifican como negros reciben con frecuencia comentarios positivos de esa gerente, incluso cuando llevan atuendos o peinados que no se ajustan a las directrices de la organización. Un día, Gabrielle oyó por casualidad a la gerente decirle a un compañero de trabajo que la gente «como ella» le generaba incomodidad. Gabrielle decidió investigar algo más acerca de su gerente. Buscó en las redes sociales y encontró una serie de publicaciones extremadamente ofensivas sobre una «compañera de trabajo negra». Un posteo acusa a la «compañera negra» de malversar fondos del departamento. Gabrielle es la única persona negra de su departamento. En otra, la gerente decía que desearía poder «localizar» a los familiares de su «compañera de trabajo negra» y darle una lección a la gente «que es así». Gabrielle recordó que su hija le había contado que una persona desconocida se le acercó e intentó hablar con ella cuando volvía de la escuela a su casa, y temió que su gerente estuviera planeando hacer algo para dañar a su hija. Gabrielle no estaba segura de lo que debía hacer, y le preocupaba perder su trabajo o que dañaran a su hija si decía algo. No tenía intenciones de denunciar nada a la policía ni de hablar con un abogado, pero quería saber si había alguna manera de detener lo que estaba ocurriendo. Decidió llamar a la línea confidencial estatal de respuesta a los sesgos para ver qué información podían ofrecerle.